
La muñeca de trapo silenciosa escucha,


Si la rosa tiene espinas es porque el entorno ha sido agreste...
Si has de criticar a esta Rosa,
detente y mira fijo el tallo,
que de tanto llorar en penumbra,
ha esquivado apenas el rayo...
Pregúntate por las espinas,
lo soez de su vocabulario,
que la timidez se ha ido,
porque el tiempo no ha sido en vano...
Si pretendes jardinero,
tomar esta Rosa que atañen tus manos,
piensa y luego existe,
que la vida le ha hecho daño...
porque si la rosa tiene espinas,
es porque el entorno ha sido huraño,
ha sido triste, celeste y metafóricamente humano.





No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. ¡No me dejes dormir, no me des paz! Entonces ganaré mi reino, naceré lentamente. No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante; tállame como un sílex, desespérame. Guarda tu amor humano tu sonrisa, tu pelo. Dalos. Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas. Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces. No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre. Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo, Lo que nadie te pide: las espinas Hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.
